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| Como Escoger? Una de las preguntas más frecuentes recibo es si debo o no escuchar música o ver películas seculares. | | |
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Quien Nos Condena?
domingo, 25 de noviembre de 2007 - David Medina |
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¿Quién Me Condena?
Satanás es quien me condena. Cada vez que dejo de hacer lo que se que debo hacer, Satanás está listo para condenarme. Para recordarme lo imperfecto que soy y recordarme mi fracaso. Yo también me condeno frecuentemente cuando recuerdo que soy incapaz de satisfacer los estándares de Dios. Pero que bueno es saber que Jesús no me condena!
Jesús Intercede por Nosotros
"¿Quién podrá condenarlos? Cristo Jesús es quien murió; todavía más, quien resucitó y está a la derecha de Dios, rogando por nosotros." Rom. 8:34
Pablo nos recuerda que Jesús no nos condena... el murió por nosotros! De hecho, Jesús recusitó y está sentado a la derecha del Padre intercediendo por nosotros.
"...tenemos ante el Padre un defensor, que es Jesucristo..." 1 Juan 2:1
Juan también nos dice que, lejos de condenarnos, Jesús es nuestro abogado. El está defendiéndonos ante el Padre.
Jesús No Nos Condena
"Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él." Juan 3:17
Cuando un fariseo llamado Nicodemo, que era un hombre importante entre los judíos, fue de noche a visitar a Jesús, El le dijo que Dios no había enviado a su hijo al mundo a condenar al mundo sino que a través de él pudiésemos ser salvo.
Esto nos recuerda lo que Romanos 8:1 dice:
"Así pues, ahora ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús..." Rom. 8:1
Pero Jesús nos advierte:
"pero el que no cree, ya ha sido condenado por no creer en el Hijo único de Dios. Los que no creen, ya han sido condenados, pues, como hacían cosas malas, cuando la luz vino al mundo prefirieron la oscuridad a la luz." Juan 3:18-19.
Aquellos que rechazan a Cristo lo hacen por que aman la osucridad.
Un día los Fariseos trajeron a Jesús una mujer que ellos alegaban habían cogido en adulterio y la condenaron ante Jesús diciendo "En la ley, Moisés nos ordenó que se matara a pedradas a esta clase de mujeres. ¿Tú qué dices?"?" Juan 8:5
Jesús respondió: "--Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra..." Jesús comenzó a escribir en el suelo y uno a uno comenzaron a irse hasta que sólo quedaba Jesús y la mujer.
"Y volvió a inclinarse y siguió escribiendo en la tierra. Al oir esto, uno tras otro comenzaron a irse, y los primeros en hacerlo fueron los más viejos. Cuando Jesús se encontró solo con la mujer..." Juan 8:8-9
Jesús le preguntó, "Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?. Ella le contestó: --Ninguno, Señor." Juan 8:10-11
Debido a la salvación que El proveería a través de su muerte, Jesús enunció esas hermosas palabra: "--Tampoco yo te condeno; ahora, vete y no vuelvas a pecar." Juan 8:11 Gentil Recordatorio Cuando pecamos, el Espíritu Santo nos señala gentílmente que hemos pecado: "sabes que eso no es correcto...", "No debistes responder de esa manera...", "reaccionastes en la carne..." El Espíritu Santo no nos condena sino que redarguye... nos recuerda gentílmente que hemos hecho mal.
El Espíritu Santo trabaja en nuestros corazones para conformarnos en la imagen de Cristo señalándo aquellas áreas que necesitan ser transformadas. Juan dos dice:
"Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no hay verdad en nosotros; 9 pero si confesamos nuestros pecados, podemos confiar en que Dios, que es justo, nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad." 1 Juan 1:8-9
Cuando el Espíritu Santo me recuerda de mi pecado yo no puedo esperar a decir: "Señor, lo siento, perdóname por favor. Gracias Jesús, por tu amor incondicional y por lavarme de mis pecados."
Los Trucos de Satanás En contraste, Satanás siempre nos está condenando, señalando nuestros fracasos, para que nos enfoquemos en ellos en vez de en Dios. El acusador nos quiere convencer que tenemos que ganarnos el perdón de Dios por que no merecemos el amor ni el perdón ni ser bendecido por Dios.
Con frecuencia, cuando fracaso, Satanás susurra en mi oído: "has fracasado una vez más, has fracasado tantas veces... Dios se debe olvidar de ti! Sabias que no debías hacerlo y aun así lo hicistes... No tienes esperanza!"
Y yo solía escucharlo y me decía a mi mismo: "El está correcto... no debo ni orar. Yo no puedo esperar que Dios haga algo por mi." Dejaba de congregarme, de leer y estudiar la Biblia, dejaba de orar. Pero he aprendido que lo que Satanás quiere es alejarme de Dios, de donde únicamente puedo encontrar ayuda. Ahora, cuando Satanás susurra su condenación en mis oido, sonrío y le digo..."¿sabes qué? Tienes razón... mi vida es un desastre, pero Jesús murió por desastres como yo. Ya no me asustas sino que ahora corro hacía la cruz de Cristo, donde únicamente encuentro esperanza."
En La Cruz Podemos experimentar verdadera paz cuando recordamos las palabras de Santiago:
"Sométanse, pues, a Dios. Resistan al diablo, y este huirá de ustedes. 8 Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. " Santiago 4:7-8
Cuando la condenación tiene el propósito de alejarnos de Dios, el Espíritu Santo nos lleva a la cruz. Cuando el Espíritu Santo nos redarguye nos lleva a un lugar de perdón, de liberación, de sanidad, de fortaleza y de poder, que solamente se encuentra en Cristo.
Dios los bendiga esta semana.
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