Quien Nos Condena?
Esta semana exploramos cómo Satanás busca alejarnos de Dios.
Como Escoger?
Una de las preguntas más frecuentes recibo es si debo o no escuchar música o ver películas seculares.
El Camino del Exito
Principios Bíblicos para el Exito
Principios para una Vida Abundante
Cuales son algunos de los principios Bíblicos para una Vida abundante?
 
 
 



Principios para una Vida Abundante
Sábado, 15 de septiembre de 2007 - David Medina

Introducción
Estoy seguro que han escuchado a la gente decir “Dios ayuda a aquellos que se ayudan a si mismo”. Quizás hasta alguno de ustedes lo diga. Algunos personas aseguran que la Biblia dice eso.

La realidad es que ese dicho no es correcto. La Biblia tampoco lo dice. Por el contrario, la Biblia enseña lo contrario. Que vayamos a él, especialmente cuando somos impotentes.

¿Qué de malo tiene que digamos ese dicho? ¿Por qué es esto importante? Por que entender esta relación entre nosotros y Dios es fundamental para la vida abundante que todos deseamos. Ese dicho nos da una impresión equivocada de cómo Dios responde a nuestras necesidades y vida.

La Biblia nos enseña a confiar en que el Señor haga en nosotros y por nosotros aquello que nosotros no podemos hacer. Es, precisamente cuando, cansados de tratar por nuestros propios esfuerzos, admitimos que no podemos ayudarnos a nosotros mismos y nos postramos en las manos capaces y poderosas de Dios, que le cedemos el control a Dios que El entra y trabaja en nuestras vidas. Mientras mantenemos control de nuestras vidas mantenemos a Dios fuera de nuestras vidas.

Ejemplo de esto es la vida de Sansón. Desde antes de nacer Sansón fue separado por Dios para su obra. Sin embargo, Sansón creyó que el podía hacer las cosas sin Dios. ¿El resultado? La vida de Sansón fue un desastre hasta tanto se rindió ante Dios reconociendo que no importaba toda la fuerza que el tuviera, sin Dios no podría hacer lo que Dios le había llamado a hacer. Fue en esos momentos en que Dios trabajó en la vida y a través de la vida de Sansón.

Cuando cedemos control a Dios descubrimos que el es fiel a su palabra y que completará la obra que comenzó en nosotros y a través de nosotros.

Entonces, ¿Cuál es nuestra responsabilidad? ¿Qué tenemos que hacer?
Esta noche hablaremos de algunos principios Bíblicos para una vida abundante, exitosa y bendecida por Dios.

Total Consagración
En Hebreos, Pablo nos dice nosotros, teniendo a nuestro alrededor tantas personas que han demostrado su fe, dejemos a un lado todo lo que nos estorba y el pecado que nos enreda, y corramos con fortaleza la carrera que tenemos por delante. (Heb. 12:1)

El primer principio es “Total Consagración”.

El diccionario define la palabra “consagrar” como la acción de ofrecer o dedicar una persona, un lugar o una cosa a Dios. Dedicar trabajo, esfuerzo, entusiasmo y sacrificio para conseguir un determinado fin.

Total consagración significa rendirse totalmente a Dios.

Nuestro primer acto de rendirse fue cuando aceptamos la salvación que sólo llega a través de Cristo.

Nuestro segundo acto de rendirse ocurre cuando aceptamos que la vida cristiana sólo la podemos vivir si Jesucristo la vive en nosotros y por nosotros. Cuando aceptamos que necesitamos el poder del Espíritu Santo para poder vivir la vida Cristiana.

Podemos vivir la vida cristiana abundante solamente cuando nos rendimos totalmente a Cristo.

Dios, a través de su Palabra, nos ha dejado el testimonio de muchísimos testigos de los cuales podemos aprender, comenzando por Jesucristo, sobre lo que es una vida consagrada.

Por ejemplo, en la vida del Apóstol Pablo vemos una vida totalmente consagrada a Cristo. Pablo se describe a si mismo como un “Siervo de Cristo”. La palabra siervo en griego encierra mucho más de lo que podemos entender de su traducción al español. La palabra griega que Pablo usa es “doulos”. Esto significa que Pable es siervo o esclavo de Cristo no por que tenga que serlo sino por que desea serlo. Significa que uno sustituye nuestra voluntad por la de Cristo.

Pablo lo pone de la siguiente manera: “y ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí. Y la vida que ahora vivo en el cuerpo, la vivo por mi fe en el Hijo de Dios, quien me amó, y se entregó a la muerte por mí.” (Gal. 2:20). Esta posición de total consagración, de rendimiento total, de servidumbre a Cristo es el lugar en donde encontramos verdadera libertad, es el lugar de verdadero gozo, de abundancia y como único podemos ser de uso para El.

Piensen en los contratos. Cuando dos personas hacen un contrato establecen las responsabilidades y deberes mutuos; Lo que cada uno tiene que hacer y limitan sus responsabilidades. Nadie se atrevería a firmar un contrato en blanco ya que le daría a la otra persona total control sobre nuestras vidas.

¿Estarías tu dispuesto a firmar un contrato en blanco con Dios y permitir que sea El quien lo llene? Esto es total consagración.


Vidas transformadas
El segundo principio para una vida abundante es “Vidas transformadas.”
Ya no podemos ser como éramos antes. Si estamos en Cristo, si El vive en nosotros, ya no somos como antes (Gal. 2:20).

Ya no sólo olvidamos lo que quedó a tras, sino que ahora tenemos un nuevo enfoque en la vida. Una vez Pablo hecho a un lado todo lo que lo estorbaba y el pecado que lo enredaba, él fijó su miara en Jesús ya que de él procede nuestra fe y es él quien la perfecciona (Heb. 12:2).

Esta transformación ocurre cuando dejamos de vivir según los criterios y la manera de pensar del mundo y cambiamos nuestra manera de pensar (Rom. 12:2) revistiéndonos de Cristo (Rom. 13:14).

Nuestra manera de vivir, de conducirnos en nuestro hogar, en nuestras comunidades, escuelas, trabajos. tiene que ser de acuerdo con el evangelio de Cristo (Fil. 1:27).

Esta transformación solamente ocurre cuando nos olvidamos de lo que queda atrás, de lo que dejamos, y ponemos todos nuestros esfuerzos en conocer a Cristo (fil. 3:8-14). Jesús nos dijo que si queremos frutos en nuestras vidas si queremos ser verdaderamente libres tenemos que permanecer en El y en Su Palabra (Juan 8:31-32; 15:1-10).

Es importante señalar que si estamos en Cristo ya no estamos sujetos a los poderes de este mundo ni de Satanás. Somos libres de verdad (Col. 2:20).
¿Qué estas haciendo para transformar tu vida?


Suelta el lastre
Cuando un submarino quiere subir a la superficie, cuando un globo quiere subir, o un barco quiere ir más rápido sueltan el lastre.

Algo que impide que disfrutemos de la vida abundante que Dios nos prometió es el amor a los malos deseos de la naturaleza humana, el deseo de poseer lo que agrada a los ojos, el orgullo de las riquezas. Lo que Juan llama el amor al mundo, (1 Juan 15-17) y los pecados sin confesar.

Ese es el lastre del que Pablo nos habló en Hebreos 12. Un barco que está atado a un muelle no va para ningún lado. Si dejamos que un acido permanezca en un metal lo corromperá.

De esa misma manera permitimos que un pecado permanezca en nuestros corazones o si amamos la cosas de este mundo, nuestro crecimiento espiritual se estancará, nuestra relación con Dios se verá afectada y nuestras forma de pensar será corrompida.

Sabemos que si confesamos nuestros pecados podemos confiar en que Dios, que es justo, nos perdonará de nuestros pecados y nos restaurará a posición que el desea que estemos (1 Juan 1:9).

Una vez confiesas tus pecados y hechas a un lado el lastre descansa confiado en las promesas de Dios y permitamos que Jesús haga su parte. Veras como él entra y toma control y tu vida comenzará a transformarse.

¿Estas estancado en tu vida espiritual? Te invito esta noche a que evalúes tu salud espiritual, que te sometas a un examen médico en las manos de Jesús.

Soltemos ese lastre nos estorba y el pecado que nos enreda para que podamos disfrutar de la vida abundante que Jesús nos prometió.


Mantén contacto con Cristo
Se que has escuchado decir que la comunicación es esencial y clave a una buena relación matrimonial. Pues, en nuestra relación con Cristo es igual de válido.

Jesús desea tener una relación íntima y personal contigo. No a través de tus padres, ni de tu novio o novia, ni de tu pastor, ni de tu esposa o esposa. El quiere una relación íntima y personal contigo.

Para desarrollar esa relación, para conocerlo a fondo, poder confiar en él, es necesario que pasemos tiempo con él. Uno no puede confiar en lo que no conoce. Y mientras más uno conoce a Cristo más uno descubre lo confiable que es él.

El conocimiento que buscamos no es uno intelectual. No necesitamos conocer a Dios de la forma en que aprendemos las matemáticas o la ciencia o la historia como una colección de datos y formulas.

La palabra griega que se traduce como conocer es la palabra “Ginosko”. Esta lo que significa es conocer a algo o alguien por experiencia directa. Es conocer a alguien a través de una relación con esa persona.

Tenemos que conocer a Jesús no como un personaje histórico sino a través de nuestra relación intima y personal con él. Podemos saber sobre Jesús a través de nuestros padres, de nuestros maestros y pastores pero sólo podemos conocer a Jesús a través de nuestra relación personal e íntima con él.

Pídele que te levante cada mañana para pasar tiempo con él. Para juntos estudiar Su Palabra, aprender de él, de Su mensaje, de Sus ejemplos, de Su Palabra. Y durante el día mantén tu comunión con él, constantemente hablando con él. Y al fin del día cuéntaselo todo, comparte comparte con él tu día, permite que él te ministre a ti personalmente. Disfruta tu vida con El.


Articulos Relacionados :
No hay articulos relacionados.


 - Si tienes alguna pregunta en general escribenos a:


© 2004 RadicalesPR.com. All right reserved.